Declaración de una amiga croata de la solidaridad con #Cuba, Silva Knezevic¨

Las noticias sobre algunos países son recibidas solo en momentos justos. De elecciones en elecciones, de desordenes en desordenes. Entonces, de repente empiezan a aparecer ante nuestros ojos imágenes con gases lacrimógenos, viseras, varios cocteles incendiarios, cañones de agua, máscaras y pancartas. No entendemos mucho de qué se trata, porque nos falta parte de la «película», pero hermosos rostros de la pantalla ya nos dicen qué pensar y dirigen nuestra opinión.

Cuando no entendemos la situación, y no tenemos los conocimientos previos para analizarla, comenzamos a matizarla, tomando frases prefabricadas.

El lado norte del planeta tiene un conocimiento relativo sobre sí mismo, un conocimiento dosificado y, por lo general, no sabemos nada sobre lo que está sucediendo en otras partes del mundo. La imagen de los acontecimientos sociales actuales y de las condiciones históricas allí está completamente oscurecida. Incluso hay naciones que apenas logramos localizar geográficamente. Pero poco después de que nos llegan esas noticias raras, en su mayoría grandilocuentes, feas o tristes, a menudo no tenemos opinión sobre ellas. Sabemos, por supuesto, qué pensar sobre los desastres naturales, sobre un elefantito alimentado, una bebé panda rescatado… Pero las noticias que debemos leer con más detalle no son relacionadas con las bebés pandas sino con golpes de estado, a menudo ya dirigidos del exterior, con manifestaciones, huelgas. Un mundo de flujo de información extremadamente rápido, nunca ha tenido actitudes más limitadas del hombre común. Porque ese mismo hombre, que está disponible para el empleador casi todo el día, en su tiempo libre prefiere seguir el show de talentos, las recetas de cocina y la vida de las celebridades. Lógicamente el hombre exhausto muestra poco interés por algún golpe, alguna protesta, algunas barrigas hambrientas allí.

Se trata de un mundo lejano, de todos modos, de regímenes y dictaduras… Se puede notar muy bien este lanzamiento de palabras para las que se hacen malas suposiciones: si decimos que hay un régimen en alguna parte, entonces todo está claro…

A dos o tres semanas antes de las elecciones en un país al sur del paraíso, en los periódicos comienzan a aparecer rostros, no fotogénicos “de las autoridades contra las que debemos levantarnos; manifestantes que pacíficamente “(con piedras y varios cocteles) protestan contra alguien que gane las elecciones, pero – que no nos gusta. No se deben apoyar los resultados de las elecciones, se deben alentar los disturbios que derrocarán a los elegidos, se debe encontrar una buena razón para la intervención y uno no debe quedarse de brazos cruzados. Si, por el contrario, alguien autoproclamado derroca al legítimamente elegido, ya suele tener el aura de un demócrata, un disidente oprimido … Una minoría grita como un niño mimado hasta que tenga el suyo. Con el apoyo de tías y tíos. También hay frases que siguen a todos los hechos: no toleraremos, fingidos, antidemocráticos, régimen, farsa, sanciones… la oposición rechazará los resultados. Nunca escuchamos eso sobre las elecciones del Noroeste, si lo hicimos, fue un caso excesivo.

Y en este momento, sin duda, se está preparando el terreno para algunas de las elecciones, y quién sabe en cuántos lugares del mundo.

Detengámonos un momento en Cuba, de la que se ha hablado últimamente única y exclusivamente en relación con los disturbios. No se explica mucho ¿cómo? o ¿por qué?, solo vemos las imágenes. No hay conocimientos previos. El conocimiento superficial es omnipresente. Mucha gente (excluyendo la generación Tik Tok), incluso algunos altamente educados, todavía piensa que Castro es el presidente. Solo pocos reciben (o tal vez buscan) informaciones positivas por ejemplo sobre las vacunas cubanas, sobre las actividades fantásticas de las brigadas médicas Henry Reeve que han salvado vidas en muchos países del mundo en los últimos dos años en la lucha contra el COVID-19.

Pocos saben, que el presidente electo es Díaz-Canel, que Cuba lleva más de sesenta años bajo sanciones sin más motivo que obligarla a convertirse en un satélite más. Lo que hemos escuchado de Cuba en el último año no es un éxito sensacional en la lucha contra el virus, en medio de una crisis indescriptible, provocada por presiones externas (si, nosotros también somos participantes, aunque constantemente escondamos la cabeza en la arena). Solo podemos ver las manifestaciones, cuyas imágenes circulan por el mundo. No sabemos mucho del hecho de que científicos cubanos crearon cinco vacunas contra el COVID – 19 (Abdala, Mambisa, Soberana 1, Soberana2, Soberana3) en medio de una pandemia y una crisis incomparable, sin poder vacunar a su propio pueblo por no disponer de jeringas. No sabemos mucho sobre el hecho de que produjeron un medicamento que ayuda significativamente en la lucha contra el cáncer de pulmón.

No sabemos que la prohibición al envío de remesas a Cuba permanecerá aún por más tiempo, con lo cual se obstaculiza el derecho de las familias de ayudar a sus familiares en la Isla.  Cuba es el único país del mundo donde la compañía más famosa de servicios financieros no debe transferir nada. Las sanciones más estrictas han hecho que la supervivencia sea aún más difícil. Sesenta años de asfixia es un método de tortura que la Inquisición envidiaría.

Tampoco sabemos del hecho de que México delante de las narices del orquestador de sanciones envió dos o tres barcos de ayuda humanitaria y grandes cantidades de los instrumentos médicos necesarios para permitir la vacunación. No sabemos que Cuba, por las limitadas posibilidades de vacunación, en este verano tuvo el número de contagiados que llegó a casi diez mil. Que actualmente la mayor parte de su población ha sido ya tiene un esquema completo de vacunación, y se encuentran en camino de recibir un refuerzo, incluso niños de 2 a 18 años. Que el número de enfermos que llego a sobrepasar los 9000 en solo un mes se redujo a 500 infectados. Y que la población cubana confía en sus propios avances científicos.

Ni siquiera escuchamos declaración del presidente mexicano López Obrador sobre esta Isla, durante la celebración del Día de la Independencia de México

El presidente mexicano considera que Cuba debería ser rebautizada como «la nueva Numancia» y su pueblo ser declarado «patrimonio de la humanidad», ya que «supo, como pocos en el mundo, defender con dignidad su derecho a vivir libres e independientes, sin permitir la injerencia en sus asuntos internos de ninguna potencia extranjera». –

Para nuestros medios estas noticias no existen, son obviadas, pero lo que todos oirán nuevamente será las provocaciones por las manifestaciones que se están preparando en noviembre, para cuyos organizadores los financieros han públicamente prometido un apoyo generoso.

No conocemos la realidad, la observamos superficialmente, el mundo está gobernado por la falsificación. La era de las gafas de realidad virtual llegará pronto y el mundo que nos rodea podrá ser destruido, poco a poco, imperceptiblemente.

Probablemente todavía viviremos en la oscuridad, escuchando y absorbiendo las palabras ya mencionadas que se nos lanzarán: régimen, dictadura, silencio, miseria, hambre, libertad… Y como se dice: «Repite una mentira con suficiente frecuencia y se convierte en verdad». Y mientras se revela la “verdadera verdad” a menudo pasan décadas, pero mientras tanto uno se olvida de qué se trataba.

Si no moldeamos nuestras propias actitudes, si no aprendemos a leer y a escuchar (lo que en educación se llama comprensión lectora y auditiva) tendremos que aceptar solo lo que se nos sirva. Hasta que todas las nociones se vuelvan falsas, fake, y que ahoguemos nuestras propias vidas en falsificaciones, fakelives.  En fake-CRACIA o fake-TADURA.

Cuba no es falsa, no es fake, sufre severamente por las sanciones y es solidaria con el mundo a pesar de las sanciones. El presidente mexicano llama a levantar el bloqueo contra Cuba, ¨porque ningún estado tiene derecho a someter a otro pueblo, a otro país.¨ ¿Y por qué nos quedamos callados aceptando presiones contra ella?

Sería bueno salir de las mentiras y pensar, pensar, concluir y concluir, ser solidario porque la moral no nos permite ser felices en un mundo infeliz.

Al final de este año extremadamente difícil para Cuba (aumento de las sanciones, la consecuente crisis económica severa y aislamiento en la lucha contra la pandemia), se vislumbra una salida. Así concluyó con orgullo Díaz-Canel: Tenemos patria y defendemos la vida.

Incluso si se supera la anunciada crisis de noviembre, se podrá hablar de una victoria más. Creo que Cuba perseverará en su camino, porque – parafraseando a Fidel: En el momento en que abandonemos nuestros principios, dejaremos de existir.

Silva Knezevic

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