Cálido recibimiento en el ICAP a remeros daneses

Por: Iliana García Giraldino Fotos: Orlando Perera (Siempre con Cuba/ICAP)

Luego de 74 días navegando a remo, cuatro daneses de Islas Feroes llegaron desde el sur de Portugal a Baracoa, portando un mensaje de paz. Este miércoles dos de ellos fueron cálidamente recibidos en la sede del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP).

Jakúp Jacobsen es el capitán de la embarcación “SAGA”, tripulada además por Jogvan Clementsen, Edmund Berg y Niclas Olsen, quienes establecieron un récord mundial con su hazaña, inspirada en sentimientos solidarios y el deseo de contribuir al entendimiento entre los hombres y a la unión de los pueblos.

Jacobsen, antes de narrar peripecias de la travesía, hizo entrega al ICAP, en la persona de la directora Gladys Ayllón, de una carta en apoyo a este proyecto pacifista y de amistad firmada por el canciller Ander Samuelsen y parlamentarios de Dinamarca.

Recordó el capitán del bote que a los 10 años de edad supo de Cuba por vez primera y las informaciones difundidas sobre la Isla a lo largo de los años eran tergiversadas, por lo que se propusieron conocer directamente la verdad del país caribeño, y surgió la iniciativa del viaje.

Defendió su sueño motivado por el pensamiento que aprendió de Fidel: las ideas no se matan, destacó Jacobsen, entusiasmado por cuanto ha aprendido de Cuba y su gente. “Son muy amistosos”, repetía durante su exposición.

En el proceso de preparación de la travesía, pensada como un canto a la paz, muchos les preguntaban qué entregarían a Cuba, y su respuesta era “no tenemos dinero para llevar, pero si llevaremos un gran abrazo”.

Relató el colosal esfuerzo realizado para completar más de cuatro mil 700 millas náuticas, con una rutina de remar dos horas, luego descansar, dormir y comer en las siguientes dos horas para reincorporarse a remar durante dos horas, y así sucesivamente.

Mostró imágenes de la barca, de los aseguramientos –comida instantánea y agua desalinizada-, y de los daños que sufrieron a lo largo del trayecto, en las manos, en la piel, el agotamiento físico e incluso por momentos mental.

Una tormenta retrasó el calendario y más tarde antojadizos vientos fueron obligando a modificar hacia el sur la ruta, por lo que no pudieron desembarcar en La Habana sino en Baracoa, explicó Jacobsen, quien agradeció las atenciones del ICAP y de todos los cubanos con los que han contactado. En particular mencionó a una humilde familia baracoense que los acogió cariñosamente.

Rodeados de la inmensidad del mar, disfrutando de ocasos y amaneceres indescriptibles, iban estos valerosos navegantes empeñados en alcanzar su meta, evocando quizás el dominio del mar de sus ancestros vikingos.

El entorno los inspiraba. Una ballena los siguió durante horas, algunas veces grupos de delfines los acompañaban y un pajarito (del que conservan fotos posado en la embarcación) estuvo junto a ellos hasta que llegaron a Cuba. “Lo nombramos Gabriel – como el arcángel-, pareció comprender que habíamos llegado al final del viaje, voló y dijo adiós”, comentó nostálgico Jacobson.

El respeto a la naturaleza fue otra característica de este episodio del SAGA. Todos los plásticos y envolturas de las comidas fueron cuidadosamente guardadas hasta llegar a tierra, cuidando la limpieza del mar, y la pequeña planta desalinizadora de agua se alimentaba de energía solar y eólica.

Habían salido de Portugal el 10 de febrero pasado. El 12 de mayo en la tarde avistaron tierra cubana. Demoraron en desembarcar por los trámites de rigor en una costa celosamente guardada por las tropas guardafronteras, muy en particular en la región de Guantánamo donde Estados Unidos mantiene una ilegal base en contra de la voluntad del pueblo cubano y su gobierno.

Publicaciones relativas a esa parte de la historia de Cuba y sobre los talleres internacionales contra las bases militares extranjeras organizados por Movimiento Cubano por la Paz y la Soberanía de los Pueblos, fueron entregadas por su presidente, Silvio Platero, a los amigos daneses.

Jacobsen y Niclas Olsen no cesaban de recordar en el ICAP pasajes de la travesía, como la pesca de un dorado y el saludo de buques que al pasar les preguntaban si no tenían problemas. En Baracoa quedaron alistando el bote para enviarlo de regreso Jogvan Clementsen y Edmund Berg.

Sobre nuevos planes Jacobsen aseguró que “SAGA tendrá nuevas aventuras”, y concluyó que “vinimos a dar un abrazo, y el abrazo lo recibimos nosotros”.

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