Huracán Irma. Cuba: fortaleza previsora de resistencia popular

Por: Iliana García Giraldino   (Siempre con Cuba)

La solidaridad que caracteriza a los cubanos se crece en contingencias como los embates del intenso huracán Irma en su trayectoria paralela a lo largo del litoral norte de la Isla donde, como es acostumbrado, las autoridades gubernamentales locales y nacionales, en coordinación con ministerios, empresas, organismos y organizaciones políticas y sociales, trabajaron responsablemente unidos para precaver y evitar pérdidas humanas, disminuyendo en lo posible los daños materiales y económicos.

Aun cuando estaba bastante alejado el meteoro –el más grande en 166 años en el área- ya comenzaba la vigilancia estrecha por parte de meteorólogos iniciándose un seguimiento popular, permanente y espontáneo,  sobre la base de una cultura sobre el tema sedimentada durante años de enfrentamiento a estos fenómenos y a las enseñanzas de expertos que sistemáticamente al ofrecer los avisos brindan amplias explicaciones científicas.
Lo cierto es que, independientemente de la región de la Isla que esté amenazada por un huracán, toda Cuba está pendiente de lo que sucede,  los ciudadanos sienten como propias las tragedias que ocasionan meteoros como éste aunque el golpe directo sea a centenares de kilómetros.

A la hora de adoptar medidas y socorrer a las personas más necesitadas los cubanos trabajan como un puño cerrado. En las zonas vulnerables las barriadas son hervidero de vecinos, prestándose ayuda; alojando a quienes deben ser evacuados; colaborando con las autoridades en el mantenimiento del orden;  brindando consuelo a quienes deben abandonar sus hogares temporalmente por el paso del huracán o a quienes pierden bienes personales o han sido dañadas sus casas.

Así todos colaboran. Las empresas ponen a buen recaudo los materiales y recursos; en los centros educacionales maestros y alumnos aseguran ventanas y puertas; los muebles escolares se acomodan de tal forma que sufran menos daños e igualmente se hace con los libros y libretas. Asimismo los hospitales se alistan para atender casos de emergencia; a los pacientes con requerimientos especiales como las hemodiálisis; a embarazadas a término y a todos los necesitados. Como en ocasiones anteriores, sale a flote la heroicidad de trabajadores de las empresas de electricidad; de las comunicaciones; de la construcción; de recursos hidráulicos, de todos los sectores.

Y toda esta actividad se desarrolla con tiempo suficiente, y es posible por la disciplina de la ciudadanía, por los planes establecidos al detalle por los organismos de la Defensa Civil con el apoyo del ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el Ministerio del Interior. Y con un fuerte respaldo mediático. Toda la prensa se pone en función de brindar constantemente información actualizada y advertencias a la población, anunciando las diversas fases de los planes ante desastres (informativa, alerta, alarma…) y las conductas a seguir.

Es en un tronco solidario inspirado en el saber que con sacrificios y fuerte trabajo en contingencias como estas, cuidando de todos y de todo, se preserva la sociedad, el país, la vida.

También está presente la preocupación por los cubanos internacionalistas, médicos  y técnicos que en los países donde prestan servicio se producen desastres naturales. Así ocurrió en esta ocasión con “Irma”.

El periódico Granma titulaba: Médicos cubanos en el Caribe, a salvo y en función de las necesidades locales, y reseñaba que “Cuba cuenta con brigadas médicas en seis de los países de la subregión que en los últimos días han estado o estarán en la órbita del huracán: Antigua y Barbuda; San Cristóbal y Nieves; Santa Lucía; Bahamas; Dominica; y Haití. Allí han seguido las orientaciones del Ministerio de Salud Pública (Minsap) y las respectivas embajadas cubanas, a fin de mantenerse a salvo y contribuir con la preparación y posterior recuperación de los países donde se encuentran”.

Los vientos huracanados y de tormenta tropical de Irma; las lluvias, insurgencias y penetraciones de mar asociadas y las olas de más de cinco metros; encontraron en Cuba una fortaleza previsora de resistencia popular. Para enfrentar a emergencias como ésta, la fórmula cubana no falla: unidad, solidaridad, ecuanimidad, valor, voluntad política, orden y profundos sentimientos humanos.

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