Saldar deudas con los pueblos indígenas nunca será suficiente

Roma.-.- Líderes y representantes de pueblos indígenas reconocen el aporte del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) a la búsqueda de vías para el desarrollo de sus comunidades sin menoscabo de su identidad, pero es largo el camino por andar.

Se estima que existen en el mundo 370 millones de indígenas, el cinco por ciento de la población del planeta, sin embargo, en ellos se concentra el 15 por ciento de la población que vive en los límites de la pobreza.

En los territorios ocupados por ellos se encuentra el 80 por ciento de la biodiversidad mundial por lo que se les consideran los principales custodios de los recursos naturales del planeta por su forma de producción sostenible.

Cifras del FIDA revelan que el 60 por ciento de esas personas viven en Asia y el Pacifico y que sólo en América Latina hay más de 400 comunidades.

Sin embargo, la marginalidad económica, política, social y cultural a la que están expuestas les impide avanzar con sus propios esfuerzos y precisan del apoyo de los gobiernos y de organismos internacionales.

Particularmente en América Latina, datos del Banco Mundial (BM), uno de cada cuatro de ellos continúa viviendo en la pobreza porque no fueron beneficiados en igual medida que el resto de la región durante la bonanza de la primera década del siglo y el atraso en que están sumidos es mayor.

El informe Latinoamérica indígena en el siglo XXI, de ese organismo, reconoce avances importantes por la combinación del crecimiento económico y políticas sociales adecuados. Ello propició que más de 70 millones de personas salieran de la pobreza en países como Perú, Bolivia, Brasil, Chile y Ecuador, mientras que en otros, incluidos México y Nicaragua, se cerró la brecha educativa que durante décadas excluyó a los niños indígenas.

Pese a ello, en esa parte del mundo donde son apenas el ocho por ciento de la población, constituyen el 31 por ciento de todos los pobres y el segmento que sufre las mayores carencias, incluso comparados con poblaciones con igual nivel de preparación y de acceso a los recursos, pues aún prevalece la discriminación y la exclusión.

EL CONCIERTO A FAVOR DE UN DERECHO UNIVERSAL

El FIDA como parte del sistema de Naciones Unidas institucionalizó foros de consultas y diálogos con sus representantes a nivel nacional, regional e internacional, tras la adopción en 2007 de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas.

Desde el informe final del tercer y último encuentro, celebrado a mediados de febrero, se validan los progresos en la aplicación de programas y de un trabajo unido que favoreció una mejor focalización y superior calidad en la formulación de las estrategias y en la consecución de los proyectos.

Las opiniones, a una década de esa declaración universal son diversas, se aprecian avances y también ausencias.

Para Álvaro Pop, secretario técnico del Fondo para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de América Latina y el Caribe (Filac) millones de pobladores originarios en el mundo viven en las peores condiciones por lo que el esfuerzo de establecer un diálogo directo y honesto para cambiar ese estado de cosas es digno de felicitar y apreciar.

Pop habló de la buena voluntad de los pueblos ancestrales de aportar a ese ejercicio, ‘hay millones de indígenas que no tienen nada que perder porque ya lo han perdido todo y viven en condiciones terribles. La urgencia de que este ejercicio tenga resultados es rabiosamente presente, apuntó.

Para el papa Francisco la relación tiene que ser de ‘inclusión, no solo consideración’ y argumentó la necesidad de reconocer que las comunidades autóctonas son un componente de la población que debe ser valorado y consultado y estimularse su participación plena, a nivel local y nacional.

Jorge Bergoglio señaló que debía prevalecer siempre el derecho al consenso previo e informado, como prevé el Artículo 32 de la Declaración sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas. Solo así, acotó, es posible asegurar una colaboración pacífica entre autoridades gubernamentales y pueblos indígenas, y superar oposiciones y conflictos.

La relatora especial de ONU para ese tema, Victoria Tauli-Corpuz, en el discurso inaugural del foro denunció que esas poblaciones enfrentan el desalojo de sus tierras y disímiles dificultades para producir sus alimentos.

Mencionó el propósito de la Agenda 2030 de desarrollo sostenible impulsada por el organismo internacional de ‘asegurar que nadie se quede atrás’ e instó a establecer mecanismos que permitan medir cómo mejoran las condiciones de vida de los habitantes de esas comunidades y favorecer su desarrollo.

De igual modo, el entonces presidente de FIDA, Kanayo Nwanze, coincidió en la necesidad de una mayor cooperación y ‘pasar de los principios a las acciones’, pensando siempre en cómo deben ser las relaciones con ellos.

Antonella Cordone, también experta en la temática, recordó que esas comunidades no nacieron pobres, sino que su situación actual es el resultado de sistemas impuestos y aspiran a un desarrollo económico, social y ambiental sustentable.

LA VOZ DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS

En cada Foro auspiciado por FIDA se toman en cuenta para una resolución final las deliberaciones de las reuniones regionales las que a su vez resumen las opiniones de las propias comunidades, al menos así está establecido.

En la mesa de trabajo de América Latina y el Caribe del tercer encuentro prevalece el criterio sobre la urgencia de retomar el tema mujeres indígenas, así como trabajar más en el enfoque cultural y medir el aporte colectivo como parte del empoderamiento económico integral.

Además se insistió en la conveniencia de mejorar la comunicación de FIDA con las comunidades ancestrales al interior de los países, unido al interés de perfeccionar el acercamiento de su personal técnico para favorecer las relaciones de confianza y respeto.

Contribuir a potenciar la inversión intersectorial para mujeres, indígenas, jóvenes, discapacitadas, pues todavía tiende a hacerse de forma homogénea, está entre las recomendaciones.

Esas comunidades reconocen la conveniencia de abordar el tema de pueblos indígenas de forma transversal en todas las instancias, pero piden preservar la identidad y sobre todo que los jóvenes se mantengan unidos a sus pueblos.

En declaraciones a Prensa Latina Álvaro Pop destacó como aspectos loables la existencia de un incremento y mejor precisión de los fondos del FIDA para préstamos y donaciones y además que un grupo de países sean parte de un ejercicio de planificación del desarrollo de sus comunidades entre los cuales están Paraguay, El Salvador y Guatemala.

Esos son ejemplos de inicios muy incipientes, pero que pueden influir de manera determinante en las políticas de los gobiernos hacia los pueblos indígenas, manifestó.

De igual modo, Myrna Cunningham, presidenta del Centro para la Autonomía y Desarrollo de Pueblos Indígenas (Cadpi) dijo a Prensa Latina que la violencia contra la mujer en cualquiera de sus formas condiciona las aspiraciones de empoderamiento económico de las comunidades ancestrales.

No existe manera de avanzar mientras las mujeres de esas colectividades sean víctimas de maltratos y discriminación, manifestó.

Para estas comunidades, el empoderamiento está asociado al ejercicio de definir su propio modelo de desarrollo, que a juicio de la especialista quiere decir ser respetuoso del medio ambiente, garantizar un balance entre los distintos elementos de la naturaleza, los seres humanos, las plantas, los animales; la espiritualidad con la cultura y la construcción de relaciones sociales equitativas.

A pesar de que vivimos -argumentó- en las zonas más ricas de los países, tenemos los mayores niveles de empobrecimiento, a los cuales, en las mujeres, se suma la discriminación desde una perspectiva de género.

EL SALVADOR ENTRE LAS BUENAS EXCEPCIONES

El Salvador está entre las naciones escogidas por ONU para el ejercicio de planificación del desarrollo de las comunidades indígenas, cuyos resultados del trabajo fueron calificados de únicos.

La directora de la División de Asociaciones, Promoción Institucional y Desarrollo de las Capacidades de la FAO, Marcela Villareal, informó que ese trabajo concluyó con un reconocimiento desde la Constitución a los derechos de los pueblos indígenas.

El plan quinquenal reconoce la importancia de la cultura como derecho, algo esencial como factor de cohesión identidad, proceso de políticas interculturales al cual están convocadas las 28 instituciones del estado a tener un plan de cumplimiento con objetivos específicos.

Villareal fue lapidaria: esperamos que otros gobiernos sigan este ejemplo para hacer realidad el derecho de estos pueblos, tal como se comprometieron en la conferencia mundial. (Silvia Martínez-PL)

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