Historia: José Ramón Rodríguez, mártir revolucionario cubano

Agosto constituyó período decisivo en la corta vida del combatiente de la clandestinidad José Ramón Rodríguez López, nacido en el barrio de El Vedado, el 17 de ese mes de 1937, y al cual agentes de la policía de la dictadura de Fulgencio Batista lograron detenerlo el siete de agosto de 1957.

Sin cumplir todavía los 20 años de edad, ese día recibió un balazo en la espalda después de haber puesto fuera de combate a varios vigilantes que pretendieron arrestarlo.

Cuando parecía que saldría con vida del enfrentamiento, la lesión que había sufrido en un menisco durante sus actividades deportivas, le provocó la caída que permitió a uno de los agentes dispararle a mansalva.

En esas condiciones lo introdujeron en la perseguidora y dos horas más tarde pudo ser localizado por la familia y amigos en el Hospital de Emergencia (actual Rafael Freyre de Andrade), ya con el balazo disparado a boca de jarro en la nuca.

Aun en el lecho de muerte, la fortaleza física y de espíritu que animaba sus ideales revolucionarios lo mantuvieron con algunos signos vitales, aunque inconsciente, durante cuatro días.

Los asesinos se negaron a entregar el cadáver a los familiares en el hospital hasta que lo hicieron de manera irrespetuosa, cuando lo condujeron al necrocomio para practicarle la autopsia. Allí acudieron a reclamarlo.

El féretro lo llevaron en hombros hasta el cementerio, mientras se escuchaban los gritos que condenaban el régimen militar que oprimía al pueblo cubano.

“Abajo Batista”, clamaron indignados y por último cantaron el Himno Nacional de Cuba al momento de sepultarlo el 12 de agosto de 1957 en la necrópolis de Cristóbal Colón.

El ataúd lo cubrieron con la bandera que tanto amó y la del Movimiento Revolucionario 26 de Julio (M-26-7), y en el pecho le colocaron la estrella de Comandante muerto en campaña.

Conocido por Ramoncito, era joven noble, respetuoso, y a pesar de su corta edad, asumió responsabilidades que lo convirtieron en uno de los revolucionarios más perseguidos por los esbirros, quienes operaban en la capital bajo las órdenes de Esteban Ventura Novo, el cual lo remató.

Creó y organizó la Federación Estudiantil de Centros de Enseñanza Privada, donde decía, se formarían las conciencias revolucionarias de la nueva generación de cubanos.

También organizó la célula Ocho, de resistencia y sabotaje del M-26-7 en La Habana, la que tantas vidas valiosas aportó en la batalla librada por la juventud cubana contra el gobierno inconstitucional batistiano, respaldado por la administración de Estados Unidos.

Instructor de judo y defensa personal en la Federación Estudiantil Universitaria, preparó así a revolucionarios para que pudieran combatir con éxito a la policía.

Cuando su propia existencia corría peligro, se negó a incorporarse a la lucha guerrillera en la Sierra Maestra.

“En este momento mi deber está aquí en la ciudad”, respondió el joven que más tarde sería el patriota insigne del actual municipio capitalino de Plaza de la Revolución. (Por Lino Luben Pérez, AIN)

 

 

 

About these ads
Esta entrada fue publicada en Nacionales y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s